Mi experiencia con una Sightseeing Pass en Nueva York

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Hoy voy a contaros mi experiencia usando una tarjeta Sightseeing Pass en Nueva York, la más moderna de las tarjetas turísticas que hay en Nueva York y la única que contiene entre sus atracciones el One World Observatory. La idea es escribir un artículo en el que os explique la planificación y las cosas que realizo durante los 4 días que dispongo de ella, y que también os indique aquellas cosas que podría haber realizado y no hice, por ya haberlas repetido demasiado, y que perfectamente podrías realizar en los días que tengáis esta tarjeta.

¿Por qué escoger la Sightseeing Pass?

 Lo que más me gusta de la Sightseeing Pass es que tienes dos posibilidades, con lo que seguro que alguna de ellas te cuadra para tu viaje:

  • Comprar una tarjeta donde tienes acceso a más de 100 atracciones turísticas de Nueva York durante un número determinado de días, que la denominan Day Pass.
  • Comprar una tarjeta donde elijes el número de entradas y la puedes usar igualmente en más de 100 atracciones, y la denominan Flex Pass. Esta es, para mí, la tarjeta ideal si sólo quieres ir a visitar de 2 a 4 sitios o ya has estado en Nueva York y sólo quieres ir a un número fijo de sitios que están incluidos en su lista.

Para más información, visita la web oficial de Sightseeing Pass, y si quieres comparar todas las tarjetas existentes, te recomiendo visitar nuestro artículo para elegir la mejor tarjeta turística para tu viaje a Nueva York.

Comienza la aventura

En primer lugar y antes de nada tengo que empezar agradeciendo a Sightseeing Pass la cesión gratuita de una tarjeta de 4 días para que pudiera realizar este artículo.

La idea es planificar 4 días en Nueva York e intentar utilizar en ella al máximo posible la tarjeta turística, pero sin volverme loco, de tal forma que dejó espacio para realizar otro tipo de actividades.

Sabiendo que actualmente, en el año 2018, no está incluida la entrada al Empire State, tengo claro los dos miradores en altura de Nueva York que voy a escoger: Mi favorito, el Top of the Rock, y el que tiene en exclusiva esta tarjeta turística, el One World Observatory, y luego me dedicaré a visitar alguno de los espectaculares museos de la ciudad y realizar algún recorrido turístico.

Y sin más dilación, os cuento qué es lo que hicimos durante estos cuatro días.

Primer día: Financial District y el puente de Brooklyn.

El día amanece despejado y muy caluroso, así que nos decidimos a alternar cosas exteriores con actividades en el interior.

Cogemos el metro y nos vamos a Financial District, bajándonos en el Oculus, nuestra primera visita. El Oculus es un enorme y espectacular centro comercial e intercambiador de transportes, ideado por el arquitecto español Santiago Calatrava, y que se encuentra situado justo al lado del Memorial y Museo del 11 de Septiembre.

Salimos hacia el memorial, y tras verlo nos metemos en el museo, cuya entrada está incluida en la tarjeta. Al terminar siempre tienes una sensación extraña y de rabia, así que nos decidimos a andar y nos vamos a visitar el cercano Wall Street, Federal Hall y el Charging Bull, comer algo rápido por la zona y subir finalmente al One World Observatory. En un día despejado, desde este mirador se puede divisar todo Brooklyn, Queens y Manhattan, y tiene una vista tan diferente a la que se obtiene desde el Empire State o el Top of the Rock que siempre recomiendo ir a él y a uno de los otros dos observatorios para obtener una perspectiva más completa de todo Nueva York desde las alturas.

Con el calor que hace, decidimos que hay que aprovechar el gran día de visibilidad que tenemos, así que tras unas compras en el Century 21 cercano cogemos el metro y nos vamos al Rockefeller Center para coger las entradas al Top of the Rock y que nos dé tiempo a ver de día y de noche Nueva York.

Tras conseguir las entradas, nos vamos al hotel a dejar las compras, que se encuentra muy cerca, y así ir sin ningún tipo de bulto al Top of the Rock, al que subimos con media hora de adelanto sobre la hora fijada para el atardecer.

En este mirador, la vista es espectacular, y para mi es la vista más bonita e icónica de la Gran Manzana, con el Empire State al fondo, eso sí, a esta hora el mirador está hasta arriba de gente y hay que armarse de un poco de paciencia para conseguir un sitio donde realizar tus fotografías.

Vista desde el Top of the Rock
Vista desde el Top of the Rock

Tras deleitarnos con esta vista, damos por finalizada la jornada cenando por la zona.

Segundo día: Crucero por el río, Roosevelt Island y Brooklyn.

El segundo día lo comenzamos de la mejor forma posible, realizando un crucero por el rio que nos permitirá ver Nueva York desde un lado y el otro de la isla, y de paso acercarnos a ver la estatua de la Libertad. Hay varios cruceros incluidos en la Sightseeing Pass, tanto de día como de noche, y nosotros nos decidimos por el Landmark Cruise, de Circle Line, que dura unos 90 minutos y que sale a las 11 de la mañana.

Conviene estar con algo de antelación en el barco, si quieres tener un buen sitio para hacer fotos, y si llegas tarde os indico un truco: al poco de salir se abre la zona de proa del barco, donde puedes salir y hacer fotos, aunque no hay asientos y deberás estar toda la travesía de pie.

La travesía comienza en Midtown, enseñando toda la zona de Chelsea y de New Jersey hasta que llega a la principal atracción turística del viaje, la entrañable Lady Liberty. Para que todo el mundo en el barco pueda hacer sus fotos, el crucero parará en los alrededores de la Estatua de la Libertad durante unos 5-10 minutos, e irá girando para que puedas tener su foto con la estrella de la ciudad da igual en donde estés ubicado en el mismo. Eso sí, realizar todas vuestras fotos en este momento con la Estatua de la Libertad, porque el crucero ya no volverá a pasar cerca de ella.

Vista de la Estatua
Vista de la Estatua de la Libertad desde el crucero

A continuación, el barco se dirige a Brooklyn y remontará el río East hasta el puente de Williamsburg, donde dará la vuelta y se dirigirá de vuelta a Manhattan.

Tras finalizar, cogemos justo donde nos deja el barco el autobús M42, y nos bajamos en la esquina de Times Square con la Octava Avenida, en donde cogemos el metro hacia nuestro siguiente objetivo, el teleférico de Roosevelt Island.

Nos bajamos en la parada 59th/Lexington Av., y a poca distancia se encuentra la cabecera del teleférico, que cogemos para ir a la isla.

Al llegar, nos dirigimos a disfrutar de las vistas desde el paseo marítimo y el parque Franklin D. Roosevelt Four Freedoms Park, y dada la hora, decidimos comer por allí.

Al finalizar, cogemos uno de los nuevos medios de transporte disponibles en la ciudad: El NYC Ferry, que nos llevará en 4 paradas hasta Wall Street. El precio del ferry es de $2.75, y es un paseo muy agradable por el río East y una alternativa muy recomendable al metro.

Al llegar a Wall Street, salimos y cogemos la línea 2 de metro en Wall Street para ir a la siguiente parada en dirección Brooklyn, Court Street, y de allí salir al Brooklyn Promenade y darnos un paseo hasta Brooklyn Bridge Park, donde seguimos disfrutando de unas maravillosas vistas de la ciudad.

Al finalizar, cruzamos el puente de Brooklyn y terminamos el día en City Hall Park, cogiendo el metro para irnos a cenar al Village, un descanso bien merecido tras un día bastante intenso.

Tercer día: Central Park y sus museos

El tercer día se levanta con amenaza de lluvia, así que este es el día que decidimos dedicar principalmente a visitar alguno de los museos más importantes de Nueva York y aprovechar mientras no llueva para conocer Central Park.

Comenzamos nuestro periplo yendo en metro hasta el Museo Americano de Historia Natural, que es nuestra primera visita. Tras ver todo tipo de animales, fósiles de dinosaurios y preciosos minerales deja de llover y es cuando aprovechamos para dar nuestra vuelta por Central Park y cruzar a la zona Este de la Ciudad. Bajamos al edificio Dakota, nos adentramos en Strawberry Fields, el homenaje a John Lennon que está inusualmente vacío por la lluvia, subimos a Belvedere Castle, que está de obras y nos adentramos por el parque para salir justo por el Jacqueline Onassis Reservoir al Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, nuestra próxima parada.

Al entrar al museo, a la izquierda de las taquillas, justo al lado de las audioguías, hay una taquilla para las tarjetas turísticas, y ahí es donde obtenemos nuestra tarjeta para visitar el museo.

Interior del museo Guggenheim
Interior del museo Guggenheim

Al finalizar, volvemos a andar por la milla de los museos y a apenas 8 calles encontramos la joya de la corona de Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte (Met).

El Met es mucho más grande que el Guggenheim, y tras conseguir nuestra entrada para los próximos 3 días en la taquilla de venta anticipada, que se encuentra justo enfrente al entrar un poco a la izquierda, al lado de la taquilla de grupos, nos tenemos que planificar para ver la exposición que podemos abarcar en el tiempo que queda hasta el cierre. En verano, un sitio imprescindible de visitar si está abierto (lo suelen cerrar si llueve) es subir al techo del museo y disfrutar de la vista de Central Park y Nueva York desde ahí, y luego con fuerzas renovadas nos damos una vuelta por la sección de artistas europeos, contemporáneos y americanos, siempre una delicia.

Tras terminar en el Met ya sólo falta ir a descansar un poco al hotel, unas compritas de recuerdos y cenar antes de irnos a la cama.

Cuarto día: MoMa y la High Line

El cuarto día lo empezamos con fuerza yendo a visitar el último gran museo de Nueva York, que nos faltaba: El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Tras visitar su espectacular colección, y pasar un buen rato en la tienda del museo, que siempre te puede dar grandes ideas para regalar, nos dirigimos a descubrir el barrio de Chelsea y su vecino más famoso, la High Line.

La High Line comienza justo al lado del Museo Whitney de Arte Americano, y el espectacular edificio diseñado por Renzo Piano tiene alguna de las mejores vistas del centro de Nueva York desde su azotea, así que aprovechando que tenemos incluida la entrada en nuestro pase subimos allí y disfrutamos de su corta pero preciosa exposición de arte americano.

Al bajar, comenzamos a andar por la High Line y constatamos algo que ya nos ha ocurrido en las últimas veces que hemos venido por aquí: Se ha puesto tan de moda que cuesta en algunas ocasiones dar un paso y no lo recomiendo si no te gustan las aglomeraciones de gente. Eso sí, sea el día que sea siempre nos vamos al Chelsea Market a dar una vuelta y disfrutar de este mercado, y luego volvemos a la High Line a finalizar su recorrido, justo en las Hudson Yards que están construyendo a una velocidad de vértigo.

Vista de la High Line
Vista de la High Line

Tras unas últimas compras por la zona de la calle 34th terminamos el día en el hotel y aprovechamos para ir a ver un musical de Broadway: Anastasia, de esta experiencia podéis leer más en este artículo.

¿Qué podríamos haber hecho y no hicimos?

Hay algunas cosas que no hemos realizado y lo podríamos haber hecho, pero somos viejos lobos de mar y algunas las hemos hecho ya alguna vez así que no hemos querido repetirnos, pero aquí os las dejo por si son de vuestro interés:

  • Subirse al autobús turístico, sobre todo el primer día para situarse en Nueva York y ver de primeras algunos de los sitios más turísticos.
  • Alquilar una bici o hacer un tour guiado por Central Park en bicicleta, pero llovía y no hubiera sido muy agradable en esta ocasión, en todo caso si os manejáis medianamente bien con ella os lo recomiendo, pues se pueden ver muchas más zonas del parque en muy poco tiempo.
  • Realizar alguno de los tours guiados andando por Nueva York, o los tours por el Madison Square Garden o el Radio City Music Hall.
  • La tarjeta turística incluye varios cruceros al atardecer o nocturnos por Nueva York que nosotros ya hemos hecho algunos de ellos, pero consideramos que es una buena forma de terminar un día agotador en la ciudad descansando y disfrutando de las vistas.
  • Si vas con los más pequeños de la casa, te puede interesar entrar al zoo de Central Park o ir al parque de atracciones de Luna Park, situado en Coney Island.
  • El museo y el botánico de Brooklyn, sobre todo en primavera y si te gusta el arte egipcio.

Haciendo cuentas

¿Nos ha interesado comprar la tarjeta de 4 días de la Sightseeing Pass? La respuesta es sí, pues si hacemos cuentas, en todos los sitios que hemos visitado al final nos hubiéramos gastado, sin incluir los extras propuestos, lo siguiente:

  • Museo del 11-S: $26
  • One World Observatory: $34
  • Top of the Rock: $39,20
  • Museo Intrepid del aire y del espacio: $24
  • Landmark cruise Circle Line: $37
  • Museo Guggenheim: $25
  • Museo Metropolitan: $25
  • Museo de Historia Natural: $22
  • MoMA: $25
  • Museo Whitney: $25

Que suman un total de $282, el precio del pase de 4 días es de $219, así que nos hemos ahorrado más de un 20% de las entradas, y no hemos gastado alguna de las cosas más caras de esta tarjeta, como el autobús Hop-on Hop-off, el alquiler de bicicletas o los tours andando por Nueva York, y que hubieran mejorado sensiblemente el ahorro obtenido.

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