Mi experiencia con una New York CityPASS - Top of the Rock y MoMA

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El primer día llegamos a media tarde a Nueva York, por lo que nos refrescamos un poco y nos vamos al Top of the Rock, que es uno de los dos cheques en donde debes elegir a dónde vas, o al Top of the Rock o al museo Guggenheim.

La entrada se consigue muy rápidamente, tienes que ir a la taquilla principal del Top of the Rock, situada justo al lado de la entrada a los ascensores, y en una cola especial para los que tienen tarjetas turísticas y a cambio de tu cheque te dan tu entrada en menos de un minuto para la hora más próxima a la que puedas subir o una que elijas tu posterior.

En mi caso me dieron cita para 15 minutos más tarde, así que apenas tuve tiempo de hacer 4 fotos por el Rockefeller Center antes de entrar.

Como siempre, lo mejor de Top of the Rock es la organización, en apenas 10 minutos desde que tu entras estás arriba disfrutando de las impactantes vistas de Manhattan.

Vista desde Top of the Rock
Atardecer desde Top of the Rock

El segundo día nuestro destino elegido es el Museo de Arte Moderno (MoMA) con su impresionante colección de arte moderno, y que se encuentra situado muy céntrico en Nueva York, justo al lado del Rockefeller Center. Sólo indicar que desde Marzo de 2015 la New York City Pass ya no incluye el MoMA, en su lugar podemos elegir acceder al Intrepid Musem o al Memorial del 11-S.

Para acceder al museo, debes entrar directamente al control de entrada con tu chequera de CityPASS, que se encuentra al fondo a la derecha de las taquillas, te escanean el código que llevas impreso dentro y te dan acceso automático al museo. 

Eso sí, al MoMA no está permitido entrar con ningún tipo de mochila o bolsa grande, pero tienen un servicio de guardarropa gratuito y bien organizado para dejarlo en un minuto y recogerlo a la salida.

MoMA visto desde los jardines
MoMA visto desde los jardines