| Arte medieval y colosales iglesias modernas en Nueva York |
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Puede pasarse un día magnífico en Nueva York de grandes y preciosos contrastes entre la arquitectura medieval que nos encontramos en The Cloisters y las colosales iglesias modernas de St. John the Divine o Riverside Church, pasando por la universidad de Columbia y por uno de los barrios más emblemáticos de Nueva York como es Harlem. Comenzamos nuestra ruta yendo a visitar The Cloisters, situado en un precioso parque al norte de Manhattan al que se accede o bien en metro o bien cogiendo el autobús número M4 que puede cogerse a lo largo de la Cuarta Avenida (Madison Ave) y que es lo que recomiendo. Subirnos en el autobus y cruzar entre otras zonas Harlem es de gran interés por la variedad cultural de pasajeros que suben y bajan según los distritos que se atraviesan y la observación que podemos hacer de las gentes y calles por donde circula, con la ventaja de que finaliza su ruta en el sitio que vamos a visitar. Una vez finalizada nuestra visita, en el mismo autobus descenderemos por Brodway hasta la calle 125 y desde allí nos dirigimos a ver el Monumento a Grant, general vencedor de la guerra de Secesión americana entre el Norte y el Sur ,y que posteriormente fue Presidente de los Estados Unidos. En él se encuentra su tumba y la de su esposa, de estilo que pretende parecerse a la de Napoleón de Paris, así como objetos, banderas y descripciones de la guerra civil americana. Caminando hasta la calle 116 con Brodway podremos visitar el campus de la Universidad de Columbia, digno de verse por el ambiente que se respira en toda la zona y la monumentalidad clásica de sus edificios. Merece la pena visitar la biblioteca y ver la escultura Alma Mater, representativa del espíritu universitario. Podemos terminar nuestro paseo en la calle 110 con la avenida Ámsterdam y comprobar el deseo americano de grandeza visitando la catedral episcopaliana de St. John the Divine, aún inacabada, y que pretende ser, cuando se termine, la mayor del mundo de estilo gótico. Merece la pena visitar la parte terminada de su grandioso interior y observar detenidamente su grandiosa fachada.
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